El Girona comenzó su regreso a LaLiga Hypermotion con un empate a uno frente al Leganés en Montilivi. Un punto con sensaciones contradictorias: los de Quique Álvarez fueron superiores durante buena parte del partido, generaron más ocasiones y tuvieron el control del balón, pero tuvieron que sufrir hasta el final para evitar una derrota que habría sido excesiva por lo visto sobre el césped.
El partido comenzó con un Girona decidido a llevar la iniciativa. Los locales movieron el balón con criterio y encontraron espacios, especialmente a través de Bryan Gil, Minsu y Morante. El Leganés, bien ordenado, optó por esperar en un bloque más bajo y buscar las transiciones rápidas. El Girona tuvo varias aproximaciones, pero le faltó precisión en los metros finales. Arnau Martínez incluso llegó a marcar, pero la acción quedó invalidada por fuera de juego.
Al descanso se llegó con 0-0, un resultado que dejaba abierto un partido en el que el Girona había hecho más méritos. Pero nada más comenzar la segunda parte, el guion cambió radicalmente. En el minuto 48, Naim García sorprendió a Gazzaniga con un espectacular disparo desde fuera del área que se coló por la escuadra. El Leganés se adelantaba y ponía al Girona contra las cuerdas.
El gol obligó a Quique Álvarez a mover el banquillo. La entrada de Abel Ruiz en el minuto 58 dio más presencia ofensiva a los locales, mientras que posteriormente también entraron Asprilla y Stuani. El Girona se volcó sobre la portería de Raúl Fernández y comenzó a acumular ocasiones. El portero del Leganés tuvo que trabajar duro, mientras que el palo también evitó el segundo gol visitante en un disparo lejano de Álvaro Tejero en el minuto 61.
Los minutos finales fueron un ataque constante del Girona. Asprilla lo intentó desde fuera del área, Stuani dispuso de dos buenas ocasiones y Álex Moreno estuvo a punto de encontrar el camino del gol. El Leganés resistía cada vez más cerca de su área, consciente de que tenía al alcance una victoria de mucho valor.
Pero el fútbol acabó haciendo justicia al esfuerzo local. En el minuto 90, una falta colgada al área terminó con Abel Ruiz enviando el balón al fondo de la red. El delantero rescató un punto que Montilivi ya comenzaba a dar por perdido y convirtió el empate en una recompensa a la insistencia y el control del Girona. Un dominio que reflejan las estadísticas: 69% de posesión y 27 remates del Girona por solo 5 del Leganés.
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