Sexto play-off de la historia para el Girona y tercero consecutivo, que una vez más intentará superarlo para volver a vivir el sueño de la Primera División. Después de mucho esfuerzo durante la temporada para sobreponerse a los momentos complicados y clasificarse finalmente entre los seis primeros, los de Míchel se enfrentarán a un Eibar que partía como claro favorito al ascenso directo y que de hecho se ha pasado buena parte del curso ocupando los dos primeros puestos, si bien un gol en contra al tiempo de descuento del último partido de la temporada, contra el Alcorcón, les condenó a la tercera posición. Con 80 puntos, los vascos han hecho una temporada casi impecable, y pese a perder los dos primeros encuentros en un inicio de temporada en el que les costó encontrar el equilibrio y el encaje a tantas piezas nuevas, posteriormente sólo han dejado de puntuar en otros seis de los cuarenta que han disputado y se han erigido como los mejores locales.
Pero los azulgranas llegarán en un momento comprometido a Montilivi. Aparte de ver hace sólo cuatro días cómo se les escapaba el ascenso cuando ya lo estaban tocando con la punta de los dedos, tampoco encaraban el tramo final con las mejores sensaciones después de acumular tres derrotas y dos empates en los últimos dos meses. Fuera de casa, además, es donde más puntos se dejaron, y es que la mitad de los que jugaron no los ganaron. Pero no vale confiarse ante uno de los conjuntos que más talento dispone de la categoría. Una apuesta muy fuerte por el regreso en el verano llevó a sus filas a Stoichkov, máximo anotador con 21 dianas, Corpas y Edu Expósito, que le siguen con ocho, o Fran Sol, con cinco. Además, también cuentan con nombres como los de Akeche, Blanco Leschuk, Quique González o el ex del Athletic Fernando Llorente. Todos ellos comandados por Gaizka Garitano, artífice del primer y último ascenso de la entidad al máximo nivel y que tras el descenso y el adiós de Mendilibar, ha vuelto.
Esta temporada gerundenses y vascos se han enfrentado en dos ocasiones, sin mucha suerte para los nuestros. En la primera vuelta un partido trepidante en ritmo, juego y ocasiones de ambos conjuntos acabó con derrota por 4-2, mientras que en la segunda un solitario tanto de Stoichkov les permitió llevarse los tres puntos de Montilivi. Recientemente, de hecho, el Eibar ha sido un rival duro para los de Míchel, y es que en los cuatro duelos anteriores, todos ellos en Primera División, el balance fue también de cero puntos. Antes, eso sí, los gerundenses no habían perdido ninguno de los ocho enfrentamientos. La última vez que consiguieron puntuar fue en enero del 2014 en Montilivi (1-1), mientras que la última victoria fue esa misma temporada en Ipurua en un duelo atípico porque los tres goles llegaron desde los once metros (0 -3).