El Girona vio truncada su apuesta valiente ante un Atlético de Madrid muy efectivo, que se llevó los tres puntos de Montilivi con un 0-3. Los rojiblancos lo intentaron, pero se toparon con la solidez y la pegada de un rival hecho para competir en lo más alto.
El equipo de Míchel salió sin complejos, con presión alta y voluntad de tener el balón. Durante los primeros minutos, el Girona compitió de tú a tú, pero el primer gol visitante, en una acción puntual, cambió el guion del partido. El Atlético supo gestionar la ventaja y castigó antes del descanso con el segundo.
En la reanudación, el Girona buscó recortar diferencias, pero la falta de acierto y el orden defensivo de los madrileños frustraron cualquier intento de reacción. El tercer gol visitante, ya en el tramo final, terminó de decidir una tarde amarga.
A pesar de la derrota, Montilivi despidió al equipo con un aplauso, reconociendo el esfuerzo y la fidelidad a un estilo que el Girona no abandonó ni en el peor momento. El resultado duele, pero el camino continúa.