El Girona afronta mañana lunes un nuevo compromiso de LaLiga en Montilivi con la visita del Villarreal, en el partido que cerrará la jornada 30. El duelo se disputará a las 21h. ante la afición gerundense, en un enfrentamiento exigente contra un rival con aspiraciones europeas que ocupa la tercera plaza con 58 puntos, solo superado por Barça y Madrid. El conjunto de Míchel buscará sumar tres puntos importantes para llegar lo más rápido posible a los cuarenta y dos que reclama Míchel.
El Girona llega a la cita tras una dinámica reciente marcada por la irregularidad. En sus últimos cuatro partidos de Liga, el conjunto blanquirrojo ha perdido contra Osasuna (1-0), ha ganado contra el Athletic Club (3-0), ha empatado contra el Levante (1-1) y ha perdido contra el Celta de Vigo (1-2). Unos resultados que reflejan la competitividad del equipo, capaz de plantar cara a cualquier rival pero con margen de mejora en la regularidad.
Por su parte, el Villarreal llega a Montilivi tras una serie de dos victorias, un empate y una derrota: el conjunto amarillo ha derrotado a la Real Sociedad (3-1), ha empatado contra el Alavés (1-1), ha ganado frente al Elche (2-1) y ha perdido ante el Barça (4-1).
Además de la buena dinámica, las estadísticas globales de la temporada refuerzan la imagen de un equipo fiable: el Villarreal ha anotado 54 goles en 29 jornadas, con una media de 1,9 goles por partido, y genera una elevada producción ofensiva con 12,3 disparos por partido y 4,7 entre los tres palos, cifras que lo sitúan entre los conjuntos más productivos de la liga en el ámbito ofensivo. Jugadores como Georges Mikautadze y Alberto Moleiro, con 9 goles cada uno, son claves para que el Submarino Amarillo mantenga una clara amenaza ofensiva. También contribuyen futbolistas profundos y desequilibrantes como Tani Oluwaseyi o Nicolas Pépé, que aportan alternativas en las bandas y dan al técnico más flexibilidad táctica a la hora de plantear el partido.
A pesar del buen momento, el Villarreal también muestra ciertos puntos débiles que el Girona puede intentar explotar. Los amarillos encajan 1,2 goles por partido, y aunque suman ocho porterías a cero esta temporada, el volumen de pérdidas (118 por partido) o algunas dificultades puntuales en defensa posicional pueden ser una puerta abierta para que el Girona busque hacer daño mediante transiciones rápidas y ataques verticales aprovechando el impulso de Montilivi.